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THE FINAL CUT
Alan Hackman (Robin Williams)

trabaja de montador de implantes Zoe, unos dispositivos que se implantan
en las personas desde que nacen y que registran todo lo que ven,
realizando películas de recuerdo para funerales en las que se borran los
momentos más escabrosos del difunto. Mientras revisa el material
audiovisual de uno de sus clientes, descubre una cosa que guarda relación
con un viejo trauma infantil que aún le persigue en la conciencia...
El principal atractivo de
The Final Cut es la interesante pregunta ético-filosófica a la que nos
somete en relación a la tecnología Zoe, dispositivos que se implantan a la
gente desde su nacimiento (por tanto sin consultárselo antes) y que graban
todo lo que estos hacen durante toda su vida para que luego un operario
edite sus recuerdos, siempre almidonando la realidad, a modo de revival
para su descendencia.
Así pues, el film no solo nos muestra esa posible realidad sino que enseña
un surtido de personajes con diferentes opiniones e intereses re specto a
esa tecnología, cosa que constituye una de las principales subtramas de la
película. Y ahí radica uno de los principales inconvenientes del relato,
pues la anterior trama no tiene el suficiente empaque como para llevar
ella sola el peso del film, por lo que se le añaden otras que no dejan de
ser algo superfluas y que, en última instancia, quedan descolgadas y
concluidas de manera poco satisfactoria en su mayoría.
Las actuaciones están bien en
general aunque Williams sabe a sobreactuación en ciertos pasajes y Mira Sorvino, que h ace de su amada, esta lejos de sus mejores momentos. Jim
Caviezel, como amigo suyo y detractor de los implantes Zoe, es el que
mejores resultados da a cámara, aunque huelga decir que su papel es mucho
más pequ eño que el de Williams.
El resto de actores, al igual que Caviezel o Sorvino, deben enfrentarse a
unos personajes que, siendo simples piezas usadas para provocar
reflexiones sobre la trama tecnológica expuesta, no pasan de lo
esquemático.
La banda sonora es adecuada
para el clima narrado aunque a veces es demasiado parecida a otras músicas
"de relleno" actuales.
La dirección es buena ya que
consigue dotar al relato de un excelente ritmo, mientras que el montaje se
basa en cortes rápidos sin mucho alarde ni afán de protagonismo, excepto
en algún momento requerido.
Aún
así, lo peor de todo es que al final uno obtiene lo que no esperaba y se
queda con ganas de saber lo que no le dicen, aunque en cierta medida se
puede ver esta resolución como una apuesta arriesgada si se contempla ella
como un giro que, a la postre, está dando un nuevo sentido a todo lo que
hemos visto y guarda un cierto discurso meta-cinematográfico nada gratuito
y lleno de sentido reflexivo.
En definitiva, un film bien
realizado y solventemente interpretado que, debido a un guión que no acaba
de aprovechar las excelentes ideas que deja entrever, puede dejar al
espectador con la sensación de haberse quedado a medias.
Javi-Wan
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