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FINDING NEVERLAND
Después de la aclamada Monster´s Ball, Marc Forster se atreve con
Finding Neverland, una película llena de sensibilidad, emoción y
grandes actuaciones.
La historia se basa en la obra de
teatro de
Allan Knee, en la
que se relata como J. M. Barrie, afectado por su último fracaso teatral,
recupera la inspiración jugando con los cuatro hijos de una mujer
recientemente viuda. A medida que la relación se estrecha, el escritor
crea los personajes e imagina las aventuras que formarán parte de las
novelas protagonizadas por Peter Pan...
Nos encontramos ante una adaptación
libre de la vida del genial escritor de Peter Pan, lo que no quiere
decir que, como en la mayoría de películas que empiezan por la denostada
fórmula "basada en hechos reales", haya de ser un relato sensacionalista o sobredramatizado. Más bien todo lo contrario, pues si de algo se puede
alabar el trabajo de Forster es de haber conseguido una sensibilidad, una
contención y un retrato de personajes realmente soberbio, digno de alguien
que ya demostró su condición artística en trabajos anteriores y que, en
esta su cuarta película como director, consigue hacer de las miradas y las
frases no dichas todo un ejemplo de narración dramática y connotación de
fantasía cruelmente acotada, no por la condición de simples mortales de
sus protagonistas, sino por las reglas sociales y la fatalidad del
destino.
Realmente destacables las
actuaciones de todo el cast, con mención a parte para esos secundarios de
lujo que son Julie Christie, Ian Hurt y, en especial, un Dustin Hoffman
que no es la primera vez que participa en un film inspirado en la obra de
Barrie (Hook, de Steven Spielberg).
Sobre los protagonistas, maravillosa interpretación de los siempre
fantásticos Jonnhy Deep y Kate Winslet, además
de la revelación que
resulta ser Radha Mitchell en el papel de la esposa de Barrie.
Tampoco se puede dejar de destacar lo impresionantes que resultan las
actuaciones del elenco de niños, de marcada dicción y acento british,
que llegan a sostener sobre sus espaldas algunos de los momentos cruciales
del film y que no desentonan en absoluto con las matizadas actuaciones de
sus compañeros "mayores".
En resumen, un film para adultos
contado como si de un cuento se tratara, lleno de sensibilidad, buenas
actuaciones, ritmo delicado y bella partitura de Jan A.P. Kaczmarek, que
aco mpaña sin molestar y ensalza los pasajes más bellos de la historia.
Guión del propio Allan Knee, escrito
al alimón con David Magee, alguno dirá que su doble clímax final está
hecho para arrancar las lágrimas del espectador, pero una cosa es cierta,
y es que no hay nada más trágico en nuestro periplo vital que descubrir
que, por mucho que adornemos la vida o soñemos despiertos, no nos será
posible escapar a nuestro destino mortal.
En eso con siste hacerse adulto, y por ello muchos, aunque discretamente,
se pasarán la vida buscando su Neverland particular, esperando encontrar
allí la felicidad imperecedera...
...aunque la mayoría nunca llegará, pues para encontrar el lugar en donde
nacen los sueños, uno tiene que creer en ellos....
Javi-Wan
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