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RHOWL´S MOVING CASTLE
Una niña de 18 años,
prisionera dentro de un cuerpo de mujer vieja por culpa de una maldición,
solicita la ayuda de un temible brujo que vive en castillo andante para
conseguir volver a ser quien era.
Esta es
la premisa sobre la que
se desarrolla Howl´s Moving Castle (Hauru No Ugoku Shiro), la
última maravilla salida de los estudios Ghibli, en donde el maestro
Miyazaki vuelve a contarnos un relato iniciático, esta vez mezclado con
una gran e intemporal historia de amor, basada en una novela de la
escritora británica Diana Wynne Jones.
Si en la anterior película del
director, El Viaje de Chihiro, la historia era un nueva versión de
la inmortal Las A venturas de Alicia en el País de las Maravillas de
Lewis Carrol, destacando por encima de todo el sentido de la fantasía de
sus situaciones y personajes, esta vez la trama hace prevalecer los tonos
románticos de la historia de amor de los protagonistas aun sin dejar de
lado la gran carga de fascinación inherente a sus trabajos, aunque esta
vez la imaginería visual recuerda en gran medida a la empleada en la
citada El Viaje de Chihiro, lo que resta el impacto que produce en
el espectador y que por lo tanto permite zambullirse mucho mejor en lo que
de verdad importa, el romance narrado.
Así pues, los enternecedores
gags marca de la casa, esta vez centrados en los entrañables personajes
del espantapajaros, el perro o el demonio de fuego, dan fuelle a una trama
que, e n
última instancia, resulta ser tan clásica como imperecedera, a saber,
la de la vida y sus tragedias como simple representación en el gran
escenario que solo los más poderosos disponen y rigen.
La banda sonora vuelve a correr
a cargo del gran Hisaishi, quien con sus melodías clásicas y siempre
autorefere nciales da al conjunto el sabor inequívoco de las producciones
Ghibli.
Habrá quien se queje de las pocas novedades que puede aportar con respecto
a anteriores obras del mismo autor, pero es de cajón que la belleza y
ritmo de sus melodías dan un empaque impresionante a las imágenes, además
de reiterar un estilo que es desde hace tiempo el patrón definitorio de
las grandes producciones de esta empresa de animación.
En definitiva, estamos ante una
nueva demostración
del poderío
de
Miyazaki, y
pe se
a que tenga un ligero bache de ritmo en el comienzo del último
tercio del film, es de destacar que este film esta a la altura de todas
las producciones que este genio ha hecho
hasta la fecha, aunque quizás la sombra de su anterior producción sea
demasiado grande y le afecte al compartir ambas alguna que otra solución
visual.
Si te gusta el cine de
animación no puedes perdértela...
Javi-Wan |